Revisión completa de cocina, área de preparación, baños, pisos, mobiliario, almacenamiento y zonas de atención al cliente.
Detección de riesgos de contaminación, malas prácticas o falta de mantenimiento.
Identificación de señales de cucarachas, roedores u otras plagas que afecten la seguridad del negocio.
Pisos, paredes, mobiliario, ventilación, iluminación y equipamiento.